La noche anterior a la boda estuvo lloviendo todo el día y hasta que amaneció al día siguiente no sabíamos muy bien como iba a ser el día. Por suerte, fue un día espectacular, de hecho hizo muchísimo calor, y es que esto tiene el País Vasco, que nunca sabes como te va a hacer.

La verdad es que fue un alivio que hiciese bueno, por que el entorno es espectacular, es una preciosa finca rustica en el pueblo de Markina, rodeada de hectáreas de paraje verde y altos arboles .

El sitio es tan bonito que no necesita mucho más para que sea mágico. Optamos y estuvimos de acuerdo con los novios en hacer una decoración campestre, rural, con elementos rústicos y algún toque de color.

La finca tiene dos zonas preciosas, una donde ahora se puede hacer ceremonias, que antiguamente era una vaquería y otra zona, una casita muy cuca que hace de comedor.

Ambas zonas son tan bonitas al natural que prácticamente con los elementos que tenía la finca ya completaban la decoración.

Y con la luz de ese día soleado y todos los detalles que pusimos con mucho amor,una joven y encantadora pareja se daba el si quiero, bajo la atenta mirada del campo, de los arboles y del paraje de la finca Bauskain.

Un sitio excepcional y un equipo aún más excepcional. Gracias por dejarnos compartir esta historia con vosotros.

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